Saltillo, Coah.- En los últimos 12 años se duplicó en México el consumo de refrescos y se disparó el nivel de sobrepeso y obesidad infantil; además, nuestro país es el número uno en transmisión de comerciales de comida chatarra. Lo grave es que ahora, por las enfermedades, los hijos viven menos que los padres.MALA NUTRICIÓN
» En las nuevas generaciones los hijos viven menos que los padres por enfermedades relacionadas con mala alimentación.
» Los cuerpos tardan más años en descomponerse por los alimentos industrializados.
»La esperanza de vida de las nuevas generaciones es menor.
»Aumentan las enfermedades crónico-degenerativas en la población más joven.
» El 70% de la población presenta sobrepeso, obesidad y desnutrición.
» El sector salud está cayendo en la insolvencia e ineficiencia para la atención de los pacientes.
Erandi Rodríguez Martínez, responsable del Programa Adultos y Ancianos de la Secretaría de Salud; Delia Valdés Rodríguez, encargada del Departamento de Nutrición del Banco de Alimentos, y Jesús Ángel Padilla Gámez, maestro de Nutrición Clínica y Obesidad de la Facultad de Medicina, de la UAdeC, explican en el programa Mesa Central de Zócalo Saltillo las causas del problema, consecuencias y posibles soluciones.» En las nuevas generaciones los hijos viven menos que los padres por enfermedades relacionadas con mala alimentación.
» Los cuerpos tardan más años en descomponerse por los alimentos industrializados.
»La esperanza de vida de las nuevas generaciones es menor.
»Aumentan las enfermedades crónico-degenerativas en la población más joven.
» El 70% de la población presenta sobrepeso, obesidad y desnutrición.
» El sector salud está cayendo en la insolvencia e ineficiencia para la atención de los pacientes.
VER VIDEO: Mesa Central: ¿Somos lo que comemos?
CAMBIO DE CULTURA NUTRICIONAL DAÑINA
Jesús Ángel Padilla explica que el panorama epidemiológico indica que las decisiones tomadas a nivel internacional no han sido las más adecuadas para modificar las tendencias de las patologías que hoy matan a las personas.
Así, no hay adecuada prevención para evitar las enfermedades crónico-degenerativas y buena parte de los programas y presupuestos en salud se aplican para atender sus consecuencias.
“Las enfermedades más caras las estamos esperando a que nos lleguen y tratamos de resolverlas cuando ya no tienen solución. El sector Salud ya es insuficiente en fondos para atender la oleada de enfermedades y éstas tienen un común denominador situado en la alimentación”.
Tradicionalmente nuestra cultura mexicana es rica en alimentos saludables, el problema es que por la globalización y la industrialización de alimentos se cambiaron hábitos de consumo no propios de nuestra genética.
“Los individuos de la cultura latina tenemos genes muy ahorradores. Cuando ingerimos alimentos densos calóricamente incorporamos gran volumen a nuestro cuerpo y expresamos patologías que en otras razas se expresa mucho más aisladamente”.
Por ejemplo, los campesinos que se van a trabajar a la frontera o “al otro lado” llegan a un entorno donde la disponibilidad de alimentos, su accesibilidad y la conducta alimentaria es rica en calorías, por lo tanto, engordan de inmediato.
“Estamos adoptando una cultura alimentaria que no nos conviene y estamos dejando de lado alimentos más nutritivos, menos nocivos y más baratos y que se producían en nuestro campo. El no producirlos en la cantidad que lo requerimos está ocasionando que el campo empobrezca y está trayendo a gente del campo a hacer cinturones de miseria”.
“El impacto y la trascendencia que tiene esta conducta alimentaria ha estado generando que en estas generaciones que vienen sea por primera vez en la historia de la humanidad donde los hijos viven menos que los padres, a excepción hecha de las guerras y las grandes epidemias. Por los malos hábitos, la esperanza de vida de las nuevas generaciones está destinada a ser menor. Cada día tenemos más enfermedades crónico-degenerativas y fatales, incluyendo infartos, en individuos cada vez más jóvenes”.
Delia Valdés atribuye este cambio en el consumo a la mercadotecnia que diariamente bombardea con spots de alimentos chatarra a los hogares.
De igual manera la penetración de la cultura americana influye en la modificación de los hábitos alimenticios de los mexicanos.
“Los alimentos que nos hacen más daño son más ricos en sabor, tienen más cantidad de grasa, eso es lo que aceptamos más. En el Banco de Alimentos nos damos cuenta que influye mucho el que los padres no ponen mucha atención en la alimentación de los niños”.
“Se ve que en lugar de darles un lonche de un taquito con frijoles, mejor les dan cinco pesitos y se compran chicharrines y refresco, en vez de comer una gordita, una fruta que les pongan los papás; es mucho el descuido de los papás sobre la alimentación”.
Erandi Rodríguez refuerza esta opinión: es evidente que falta cultura nutricional, falta que la población sea consciente de que una deficiente alimentación le acarreará problemas de salud.
Además, está el problema del sedentarismo. Las personas no se preocupan por hacer ejercicio y esto facilita que aumente el sobrepeso y la obesidad.
TV + SEDENTARISMO= SOBREPESO Y OBESIDAD
Padilla Gámez aporta un dato revelador. “El niño en Coahuila y en México, al término de su instrucción primaria ha pasado más tiempo viendo la televisión que viendo a sus maestros y eso es grave”.
Otro factor en contra es que el promedio de clase de educación física es de menos de una hora por semana. Así no se puede formar cultura de activación física, pues además media hora se va en dar instrucciones.
“Por otro lado, la inseguridad imperante hace que cada vez las actividades lúdicas de los niños sean más sedentarias. Para que se den una idea del impacto sobre la funcionalidad del cuerpo en formación de los niños, el niño gasta más energía mientras duerme que mientras ve televisión, dejamos pasar muchas oportunidades para que los niños utilicen su cuerpo”.
Consideró que el avance tecnológico también trae consecuencias negativas, pues parece ser que únicamente se enfoca a generar más comodidades que no ameritan usar el cuerpo. Todos los miles de años que se ha gastado la humanidad en generar este organismo, en estos últimos 50 años lo estamos echando a perder. Trabajamos menos el cuerpo y le damos alimentos que no estamos preparados para recibirlos”.
MERCADOTECNIA
Los hogares mexicanos se ven influenciados por la mercadotecnia que transmite millones de mensajes para promover el consumo de comida chatarra, mientras que no se promueve la alimentación sana.
“¿Qué van a elegir? Lo que le anuncian y ¿qué le anuncian? Mugrero. México tiene el primer lugar internacional en mensajes a través de los medios masivos de comunicación en impactos y tiene el primer lugar en impactos de alimentos chatarra. Es una modificación de las pautas de conducta a través de la agresiva mercadotecnia, las desvía y así tenemos a la gente consumiendo productos que no necesita, que no le conviene y que le enferman.
Subrayó que países como Suecia e Inglaterra limitan y restringen la publicidad de comida chatarra en determinados horarios y lograron reducir el sobrepeso y obesidad infantil, mientras que en México el Gobierno federal hace convenios con la industria alimentaria para que ella misma se regule y apenas el 40% los firmó. “O sea, el gobierno y sus instancias están haciendo convenios, negociando con la salud de los mexicanos”.
Además, en las escuelas sigue la venta de comida chatarra con refrescos que generan adicción, a pesar del problema de salud que generarán a corto, mediano y largo plazo con un gran daño económico para el país.
Para reducir críticas, los mismos productos nocivos se venden en presentaciones más pequeñas, solo que ahora no únicamente provocan el mismo daño sino que aumenta el desembolso de los compradores para comprar la misma cantidad que antes.
Señaló que esto es como prohibir la venta de “caguamas” y permitir sólo el consumo de “ampolletitas”.
“Así está el Gobierno federal actual conviniendo con la industria de los alimentos chatarra. Es una vergüenza y una deuda grande que tenemos con el país, como sociedad no podemos estar con las manos cruzadas y la boca cerrada. No podemos seguir teniendo conductas tan agachonas y tan negligentes”.
CÓMO MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA
Los especialistas coincidieron en señalar que se deben cambiar los hábitos alimenticios dentro de la familia y en la misma escuela con prácticas sencillas y recordando que sale más barato comer sano y nutritivo que comprar alimentos industrializados.
Por ejemplo, en el hogar deben prepararse alimentos sanos para todos, sin darle gusto a cada integrante, y debe prepararse lonche para la escuela, pues sale más barata y es más nutritiva una fruta, un bocadillo casero y un agua fresca natural que la comida chatarra.
Además, evitar ver la televisión a la hora de ingerir alimentos para no consumir de más; bajar el consumo de azúcar, sal, pan, harinas, refrescos, y respetar el horario de los alimentos.
También es necesario establecer rutinas de ejercicios, como la simple caminata de media hora cinco días a la semana, mientras que en las escuelas debe prohibirse la comida chatarra y aumentar el tiempo dedicado a la educación física.
“No hay mejor dulce que el que viene en cáscara y los vegetales son más baratos que cualquier comida industrializada. Sale más caro comer equivocadamente a la larga y en el camino corto”, advierte el doctor Jesús Angel Padilla.
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